Dime si te gusto así.


Dime si te gusto así, callada y sin voz propia. Así, sumisa e insegura, quizá mientras más me quede callada y casi como ausente llegues a amarme como quiero.

Dime si te gusto así, sin quejas, aceptando cada cosa, cada maltrato, coleccionando heridas, moretones, faltas de respeto. Quizás así te llegue a gustar más, quizá siendo dependiente de ti consideres mis sentimientos y me ames.

Dime si te gusto así, apoyando tu machismo severo, soportando tu mal genio, tus desprecios sin razón más allá de tu falta de cerebro.

Quizás si dejo que me arranques la vida digas por primera vez que me amas, que lo hiciste por amor, quizás en ese momento, quizás sólo ante esa situación me ames, pero déjame decirte que no soy sumisa, odio el machismo, no soporto tu mal genio, ni tu falta de respeto, ni los golpes que dices dar por amor. Y como no quiero que me quieras con tu manera irracional de pensar y actuar, no me importa si no te gusto así como realmente soy.

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Desdicha.


Sola en la playa,

recordando que fui abandonada por el amor,

con este deseo ardiente que suplica,

se convierte en una inmortal miseria.

Me siento desgraciada, por la desdicha de apenas haber aprobado una sola gota del amor.

No importa si entrego todo, me rechaza constantemente,

me arroja al olvido, al sufrimiento eterno,

amor traicionero que me dejó una enorme herida en el corazón.

Hoy esto cavando mi tumba.

Me gusta así.


Hacemos el amor donde queramos, cama, sofá, piso… no importa.
Él tiene el pelo largo, me gusta tocarlo mientras me posee.

Yo tengo el pelo afrorizado, a él le gusta agarrarlo,
tira suave de él, me excita, me gusta como acaricia mi pelo,
me aprieta firme, no se aparta de mí, esto es algo más que solo sexo.

Amo cuando está dentro de mi, aguanto todo lo que puedo,
quiero fundirme con él, será difícil desenredar al uno del otro,
me gusta así, fogoso, salvaje, natural,
me gusta verlo cuando lo hago vibrar,
lo abrazo para sentir su calor mientras muere en mí
y vuelve a vivir despistado, tan mío.

Recuerdos ajenos.


Llegan a mí recuerdos de cosas que no he vivido,

sé palabras que nunca había escuchado,

pinto cosas que nunca he visto,

deseo cosas que nunca he probado,

veo cosas que se que no existen,

siento la presencia de algo desconocido, me siento confundida,

perdida, pagando algo que no debo.

No encuentro respuesta a mis preguntas ya se me dificultan las cosas que eran fáciles,

ya no puedo dormir, ya no sé que es real o que no.

Creo que me he vuelto loca todo ahora me sale mal,

siempre tengo frío siento que me hundo por dentro, deseo desaparecer.

Y él quería a otra.


Por ilusa me entregué toda, sin reservas, me deje llevar de las ansias.

Creí que me daría la felicidad que tanto buscaba,

mi deseo me llevó a esa pesadilla que terminó consumiéndome, matándome.

No podía resistirme, me gustaba,

eran en vano mis esfuerzos por desacostumbrarme a él,

lo amaba ciegamente.

Mi corazón sufrió tanto que mis lágrimas eran de sangre,

y un vacío insoportable se apoderó de mí, y él quería a otra.

Vete lejos de aquí.


Caí por ti, llegué a ser ruinas,

y no podía parar,

no sabía como hacerlo,

pero ya no te quiero más,

no quiero seguir, esto me consume,

por favor, ya no más excusas, ya no puedo más.

 

Ya no me hagas esto más, deja de hacerme sufrir,

de esparcir mis piezas por doquier,

ya no quiero seguir sintiendo esto que se ha convertido en odio despacio.

Tú eres mi todo, por favor, vete lejos de aquí.

Lluvia.


Lluvia, tú que vienes de repente con fuerza y lo mojas todo,

no has podido llevarte este dolor que me mata,

más sólo lo agravas,

verte caer me hace pensar en mi miseria

y me dan deseos de llorar hasta dejar de existir.

Lluvia, por favor, llévame contigo,

arrastra mi dolor sin piedad y acaba con mi sufrimiento.

Desolación.


Odio está casa desde que no estás, está tan vacía.

Tengo conversaciones con el recuerdo.

 

Me mata la desolación, me siento tan pequeña,

me enoja tanto que te hayas ido, sin decir adiós sin motivos,

escucho el eco de tu risa, lloro al recordar como éramos.

 

A veces deseo que todo esto sea mentira,

que no he pasado tantas noches a sola,

parece que han pasado miles de años.

 

Las noches son más frías sin ti,

me pregunto si debería enviarte esta carta con el viento,

quizás él te encuentre en donde estés.