La puerta equivocada.


Estaba llena de miedo y dudas,

no quería volver a abrir la puerta equivocada,

como la ultima vez,

que me llevó a revivir momentos que no quería recordar,

todo era exactamente igual hasta su voz,

desde entonces preferí quedar en la soledad

a destiempo en la penumbra,

sin volver a besar otros labios

sin volver a sentir latir a mi corazón

con el sabor amargo que me dejo el desamor.

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No hace falta nada más.


Te conocí, desde entonces sé lo que es amar,

lo que es que te arda el pecho y te vibre el alma.

Sentir como dos cuerpos transmiten calor,

piel contra piel,

sin querer separarnos,

sentir el corazón latiendo aceleradamente.

 

Tener en frente a ese hombre que me hace olvidar lo todo,

olvidar la vergüenza,

los prejuicios y dejarme arropar por la pasión,

sentir como dos cuerpos desean fusionarse,

nos reconocemos como uno,

no hay que hacer preguntas,

las respuestas están en las miradas,

no hay nada que esconder,

tenemos tanta libertad,

tanta ausencia del miedo y la duda.

Sin mentiras, secretos,

traiciones, sólo amor puro,

dos seres enamorados que se demuestran amor.

 

Morir amándonos,

consumidos por la hoguera de la pasión, del amor y el sexo.

Sentir que no hace falta nada más.

Olvídalo ya.


Olvídalo ya,

para que no sientas el frío de la noche,

para que no mueras en la incertidumbre de su indecisión,

de su inmadurez,

acepta ya el hecho de que no te ve sin importar lo que te pongas

y de hacerlo será para usarte como siempre,

porque hasta este momento le has demostrado que estás a sus pies,

donde no debería de estar nadie donde no le aman,

donde no le quieren,

donde no le han llamado,

donde nunca le extrañarán.

 

Olvídalo ya,

y ámate más, todos mereces algo mejor,

convierte todo el pasado que te ha causado dolor en polvo y olvido,

toma tu vida y ponla en la dirección que debería estar

y vete por ahí bien lejos,

donde la miseria de los humanos mediocres no te alcance,

donde la hipocresía, la envidia

y todas esas cosas que vuelve monstruos a los seres humanos no lleguen a envenenarte.

Olvidados.


Se escucha el eco del silencio de su trágica historia que se repite una y otra vez, nadie siente el dejá vu,
la cruda verdad se lo toman a diario,
se acostumbraron que ya no le sabe amarga,
la toman cual si fuera agua, quejas…
Ven su triste destino pasar frente a ellos con las manos atadas por la injusticia,
se les ve mover los labios,
sus gestos parecen de reclamos,
pero no se les escucha la voz,
su ruido es mudo,
son libres prisioneros,
sus voces inaudibles,
tanta impunidad ha sustituido sus tazas de café,
confían en los que se comportan como los tres monos,
no ven nada porque son ciegos, mudos y sordos voluntarios, así prefieren ser.
Mueren lentamente en la indiferencia,
en el abandono,
en el eterno olvido por siempre elegir a su verdugo,
se quejan siempre del maltrato,
el cual olvidaron recibirían una vez más al elegir cada 4 años al mismo verdugo con diferentes rostros y mismo método de tortura,
los cuales procuran llevarlos a la muerte por aceptar su ignorancia,
con los derechos arrebatados de raíz por seres mediocres con complejo de dioses.
Mueren lentamente por el hambre,
la corrupción, la injusticia, el desempleo,
y la delincuencia que van en aumento día tras día,
no ocurre nada bueno,
viven tus pocos dias restantes asustados, impotentes,
cada vez son más dependientes del verdugo que los oprime.
La violencia, la falta de conciencia,
la avaricia, el delirio, la paranoia,
nuevos ríos nacen, son de sangre y lágrimas de todos ellos,
vienen desde todas direcciones llantos y clamores de dolor y desesperación…

Señor Perfecto.


Tú, que me encuentras inferior para ti,

te crees perfecto,

crees que soy poca cosa para ti,

pero tu no te has fijado en mí de verdad,

si realmente me vieras,

verías todo lo que soy capaz de darle cuando amo.

Tú, por tus fracasos amorosos me clasificas,

generalizas, para tí todas las mujeres somos seres inferiores,

que no merecemos que un hombre nos ame, nos respete,

que no merecemos que un hombre nos ponga un anillo,

que es mejor comprar la vaca por libra que entera.

 

Tú no has sido capaz de ver tus prejuicios y tus defectos,

tú tienes el alma tan dañada,

estás tan frustrado que crees que porque

tus dos anteriores amores no te quisieron como tu querías,

ahora dices que nadie te merece, que nadie está a tu altura,

pero tú a ellas le has dado el poder para que te sientas miserables

y te compliques mas a la hora que alguien muestre interés en ti,

y permaneces solo, triste pensando en el ayer,

estancado en el pasado, viendo en todas sus caras,

llorando porque todavía las amas

y todavía tienes esperanza de que se apiaden de ti

y vuelvan a tus brazos.

 

Ellas según tu, son mejores que yo que te amo,

te amo porque quizá soy una necia,

que cree que en ti hay un buen hombre encerrado por el miedo al amor.

Yo todavía no puedo creer que te dañaran tanto,

y que logren aún que te hagas y hagas daño a la ligera,

condicionando el amor, despreciándolo…

Estoy tan confundida.


Eres tan extraño, simplemente no te entiendo,

no sé en realidad te gusto o si soy invisible para ti,

me confundes tienes actitudes diferentes conmigo,

pareces bipolar o simplemente indeciso,

no importa cual, las dos son bastantes molestas.

 

No voy a negarte que me muero por estar entre tus brazos, ser tuya, sentirte mío.

Lo haces todo tan difícil simplemente

y no soy de las que se atreven a dar el primer paso,

la idea del rechazo ya es bastante fuerte de imaginar.

 

Nunca me has dicho algo que pueda tomar como cierto,

porque siempre haces lo contrario de lo que dices,

me vuelves loca, me desconciertas.

 

Ya no sé que hacer,

no sé si por último debería decidirme ponerme los pantalones

que no quieres usar y besarte,

o emborrarme y violarte de alguna forma,

y después culpar al pobre alcohol por haberme desinhibido,

por haberme ayudado en ese caso a hacer lo que estando sobria no logro hacer,

siento vergüenza de pensar,

pero nada calma este deseo mío de ti.

 

Me confundes malditamente,

me prendes y me apagas casi al mismo tiempo,

me estoy volviendo loca, o me estoy desilusionando,

ya no sé ni lo que estoy sintiendo por ti.

Como ningún otro.


Y él, me tocó de la forma que ningún otro me hubiese tocado antes,

tan delicadamente,

lentamente me llevo a conocer las profundidades del éxtasis sexual,

lentamente fue dándome el placer que nunca imaginé se podía llegar a sentir con un hombre.

Él sabe elevarme a la cúspide del orgasmo,

tan sólo con sus palabras me hace mojar,

su toque es como regalo de un dios, volviéndose él en mi dios del sexo.

Como se podría olvidar haber recibido besos tan llenos de pasión y de fuego,

caricias bien distribuidas,

su desempeño es el que nunca se espera de un simple hombre,

él rompe todos los esquemas.

La gente.


Todos allá fuera queriendo controlar a los demás,
perdiendo el control de sí mismos,
dando consejos,
pero no escuchándolos,
juzgando a los demás por no actuar como ellos quieren,
por no pensar como ellos,
no les gusta ser juzgados de igual modo.
Observándolo todo,
llevan vidas ajenas,
no les gusta ser observados,
ni que se metan en sus vidas,
quieren libertad, privacidad,
pero no saben darla,
quieren que los demás sean como ellos, no respetan, la individualidad,
pero reclaman la propia,
comparan a otros
y ni les gusta ser comparados,
se creen perfectos y se aplauden sus defectos como buenos,
los demás son mediocres imperfectos.
La humanidad no se reconoce y se rechaza a si misma constantemente,
son seres tan tristes

¡No busques culpable!


No culpes al olvido

porque en realidad no se olvida lo que una vez se amó,

no culpes a la distancia de haber matado a nuestro amor,

yo siempre te llamaba, tú no contestabas,

nunca devolviste mis llamadas,

luego cambiaste de número.

No incluyas a una tercera persona como excusa,

ya para ese entonces hacía tiempo que no tenías interés en mí,

sí, interés, porque tus aires cambiaron y los míos no,

tus costumbres cambiaron,

tu quisiste cambiar, eras otra persona.

 

No me culpes a mí todo fue decisión puramente tuya.

No digas que fue que te sentías solo,

yo siempre estuve aquí para ti a pesar de los cientos de kilómetros,

tu te quisiste ir, yo no te iba a detener,

lo hiciste para alimentar tu ego, me consideraste poca cosa.

 

No me digas que estoy siendo ignorante,

sabes bien que no es así,

y que todo esto que te digo es cierto.

No me digas que estoy siendo demasiado necia,

si yo no te estoy reclamando nada,

no te estoy pidiendo una explicación,

tú eres adulto, libre para tomar decisiones,

pero quiero que entiendas que no soy un objeto que lo usas cuando te acuerdas

y no me digas que estoy siendo insensible, no soy un juguete.

 

Me postergaste tanto que no te diste cuenta que entendí que debía irme,

no es por orgullo, es respeto y dignidad,

tú me llenaste de excusas, después de ausencia e indiferencia,

me echaste a un lado, cuando yo te llenaba de amor

y yo definitivamente no quiero lo que te sobra.